Copywriting para abogados y juristas ¿Lo necesitan?

Vale, reconozcámoslo, las webs de abogados y juristas no son lo más atractivo que nos podemos encontrar.

Nadie (o casi nadie) en sus ratos libres, en esos en los que simplemente te apetece navegar sin un rumbo fijo por la red, se mete en una web de abogados para pasar el rato y tratar de desconectar. Normalmente, solo acudimos a ellas cuando no tenemos más remedio, es decir, cuando nos surge algún problema con la justicia y necesitamos contratar los servicios de un abogado.

copywriting para abogados

Que nadie se enfade, ya que, hablo con conocimiento de causa y tratando de hacer una crítica constructiva, pues, durante varios años, me dediqué profesionalmente al sector.

Además, y no es por pelotear, pero, también debemos recordar que la abogacía ofrece un servicio imprescindible para nuestra sociedad.

Sin embargo, y, sin desviarme del tema, ¿nunca os habéis preguntado por qué las webs de abogados y juristas resultan tan poco atractivas para quien las visita? ¿ por qué (casi) todas tienen un contenido tan poco seductor, y, siempre que acudimos a ellas es por necesidad y nunca por gusto?

 

¿Por qué las webs de abogados y juristas resultan tan poco interesantes?

Curiosamente, la mayoría de webs de esta temática, parecen cortadas por el mismo patrón: landing page poco atractivas, contenido meramente informativo que no crea empatía y textos que no generan ni conexión ni conversión en quien los lee.

copywriting jurídico

Los textos, precisamente, son el punto débil de la mayoría de webs del gremio jurídico, ya que, es un sector que rara vez utiliza un adecuado copywriting. Podemos decir que, los textos de las webs de abogados se caracterizan por:

  1. El uso excesivo de lenguaje técnico
  2. Un tono demasiado formal
  3. Textos que informan, pero no persuaden

 

 

El uso excesivo del lenguaje técnico

El lenguaje jurídico es un mundo desconocido para la mayoría de los mortales. Incluso, para los que estamos familiarizados con estas expresiones, a menudo, nos encontramos alguna que no conocemos y tenemos que consultar qué significa.

Y el problema no es solo ese, sino que, al consultar su significado, nos encontramos de nuevo con otras expresiones y palabras de jerga jurídica, que también solemos desconocer, por lo que nos quedamos igual que al principio.

Te pongo un ejemplo, para que nos entendamos, ( y prometo que he buscado uno facilito, ya que, los hay infinitamente peores):

“¿Qué son los actos firmes?”

Son los actos administrativos que, por haber transcurrido el plazo previsto para ser impugnados, no son recurribles, bien en la vía gubernativa, bien en la vía jurisdiccional. En el mismo nivel cabe colocar los llamados actos consentidos. En todo caso, se trata de actos que, por no ser recurridos oportuna o adecuadamente, o por ser cumplidos voluntariamente por el administrado afectado, ya no son recurribles. Y ello se entiende con independencia de que el acto cuestionado haya o no causado estado”.

¿Te has enterado de algo o te has quedado igual que estabas?

Si eres de los que no han entendido nada, no te sientas un bicho raro, ya que, para el 82% de los ciudadanos el lenguaje y los procedimientos de la justicia son casi incomprensibles y difíciles de entender. Así lo refleja el barómetro de Metroscopia publicado en el 2005 por el Consejo General del Poder Judicial.

Además, no sólo estamos hablando de palabras específicas de lenguaje jurídico, sino también de otras expresiones como latinismos o frases en desuso, ¿o es que, acaso crees que existe un denso diccionario jurídico por capricho?)

copy para abogados

Latinismos como ad exibendum, ex iure, ab initio o sine qua non, aunque, son de los más utilizados por los juristas, al resto de la humanidad, nos suenan a chino mandarín.

Y, ¿qué es lo que ocurre si estás navegando por la red, y entras en una web escrita en chino mandarín?

Pues que, si el Traductor de Google te hace el favor, igual le echas un ojo, si no, seguramente la abandones rápidamente y no vuelvas a visitarla.

Lamentablemente, el Traductor de Google no funciona en las webs de abogados de la forma que nos gustaría, ya que, no traduce sus expresiones, ni su jerga, ni los latinismos que usan.

Por el contrario, si las webs de abogados contasen más a menudo con unos textos escritos en un lenguaje cercano y accesible para “todos los públicos”, estos generarían comprensión, y, por tanto, conexión con quien los lee.

Al final, lo que convence no es lo que cuentes, sino como lo cuentes.

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Tono demasiado formal

Si te pido que cierres los ojos y que te imagines a un abogado o abogada, ¿qué se te viene a la cabeza? Seguramente, la imagen de una persona vestida con traje, con su maletín en la mano y con cara de pocos amigos.

Y eso ocurre porque, precisamente, ese suele ser el “uniforme” de muchos trabajadores del sector de la abogacía, quienes inconscientemente, asocian un aspecto trajeado con un alto nivel de profesionalidad.

Frases como: “al trabajo siempre voy en traje para dar una imagen más seria”, “tengo que vestir con un aspecto muy formal, si no, no pareceré un buen profesional” o “ si me visto más relajado puede que no me tomen en serio” son algunos ejemplos del pensamiento de muchos trabajadores de este sector.

abogados y juristas

Y, precisamente, esa seriedad ( en el sentido más soso y aburrido de la palabra) se ve reflejada no solo en su vestimenta, sino también, en su forma de expresarse, de escribir y, por supuesto, en el modo de dirigirse a sus clientes.

Aunque, cada vez son más los que entienden que el nivel de profesionalidad de un trabajador no se mide ni por su traje y corbata, ni tampoco por los formalismos innecesarios con los que se pueda expresar, todavía hay muchos que siguen pensando lo contrario.

Alguien con semblante serio puede ser un excelente profesional, pero también puede no serlo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, lo que precisamente no creará ese aspecto serio y esa forma férrea de expresarse es un vínculo emocional con el cliente.

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Esa seriedad crea una barrera de hielo más difícil de atravesar que El Muro de Juego de Tronos, por lo que, resulta imposible formar un vínculo emocional.

Imagínate si, además, todo ese «tufillo» se traslada a los textos que aparecen en su web, donde todo, irremediablemente es de por sí, más frío y menos cercano con el lector.

Precisamente, el lector (y potencial cliente) busca encontrar el calor en un medio tan gélido como el virtual, sentir que hay una persona humana al otro lado de las palabras que está leyendo, por lo que, abusando de tecnicismos, frases demasiado formales es difícil crear ese clima.

El copywriting en estos casos, actuará como lo hizo ( no sigas leyendo si no has visto Juego de Tronos enterito) Viserion, el dragón de Daenerys, resucitado por el Rey de la Noche: derritiendo esa barrera de hielo infranqueable que hay entre el lector y los textos de una web jurídica.

De esta forma, ese vínculo emocional será posible y más fácil de crear.

Textos que informan, no persuaden

Normalmente, los textos jurídicos que te encuentras en las webs de abogados, solo son informativos.

Informan en un tono lejano y literal, utilizando muchas veces, palabra por palabra lo que pone un determinado artículo o extracto legal.

Esa información, el cliente la percibe como vacía, ya que, muchas veces no la comprende, pero, además, tampoco es la que está buscando.

Por ejemplo:

Si decimos que “ El saldo de la fianza en metálico que deba ser restituido al arrendatario al final del arriendo, devengará interés legal, transcurrido un mes desde la entrega de las llaves por el mismo sin que se hubiere hecho efectiva dicha restitución” solamente damos información, además de hacerlo en un lenguaje demasiado técnico, ya que, trasladamos literalmente el propio artículo de la ley.

Este contenido al lector no le sirve de nada, ya que, ni comprende plenamente lo que quiere decir, ni está expresado en un lenguaje cercano ni tan siquiera en un tono amable.

Además, el lector lo que busca es que le soluciones su problema, no que le informes técnicamente de cómo debe hacerlo. Una forma adecuada de hacerlo sería:

“¿tu casero no te devuelve la fianza? Ponte en nuestras manos y te explicamos como solucionarlo”

copywriting jurídico

Por tanto, y como súper resumen de todo lo que te he explicado en este post, la mayoría de los textos de las webs de abogados y juristas pecan de lo mismo: utilizan demasiados tecnicismos por lo que resulta un lenguaje poco comprensible, además de usar un tono poco cercano con quien los lee y tender simplemente a informar.

Un copywriting adecuado lograría acercar más a la marca jurídica que se esconde tras los textos de la web al propio lector y potencial cliente, ya que, escribiendo en un lenguaje más claro, cercano y accesible, se facilita esa conexión emocional.

Tal vez, esa conexión emocional no sirva para que alguien contrate a un abogado tras leer un texto en su web, pero si se pueden generar otros servicios, como asesoría jurídica, (además de ese sentimiento de «saber» a quién llamar en caso de problemas).

Por tanto, el copywriting jurídico no solo crea complicidad y vínculo con el lector y potencial cliente, sino que, además, se desmarca del resto de webs del gremio, ofreciendo cercanía y creciendo como marca personal.

Y tú, ¿qué opinas del copywriting jurídico? ¿Qué te ha parecido este post?

Déjame un comentario. Prometo contestar a todos.

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Elena Ferlo
Elena Ferlo
Copywriter de corazón y por pasión.

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Elena Ferlo

Copywriter de corazón, amante del chocolate y de las causas perdidas.

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